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Lo mejor está por llegar

sábado, junio 03, 2006

Ejercicios de defensa

Lo que dejo reflejado más adelante, lo he leído en un curso de defensa personal. Se trata de una serie de ejercicios que nos permiten estar alerta frente a los ataques en la calle. No se trata de una ayuda eficaz contra el maltrato que llaman "doméstico" o violencia ejercida a mujeres a manos de sus maridos pero he considerado que informarse de cómo hacer ejercicios para saber por qué uno puede ser blanco de ataques, nunca sobra. Dejo, por tanto el texto íntegro:


Ejercicios:
FUNDAMENTOS.- Permanentemente, estamos pasando por diversos estados de vulnerabilidad es decir, somos más o menos propensos a ser considerados víctimas. El delincuente común, por supuesto va a elegir al menos complicado en el momento de atacar, y va a preferir a quienes perciba como menos aptos para defenderse por cuestión de edad, salud, sexo, distracción (alguien mirando una vidriera), descuido (llevar una cartera colgando a la espalda, o la mano con reloj en la ventanilla de un vehículo).


a)El primer ejercicio consiste en dedicar unos momentos en las caminatas a ponerse en el rol de un ladrón o de un provocador callejero, y estudiar a las demás personas para saber a quiénes y por qué uno se decidiría a atacar. Observar qué factores nos dan confianza sobre algunos individuos como para considerarlos presas potenciales y cuáles hacen que descartemos a otros.


b)El segundo ejercicio, también en la calle, es tomar consciencia de las personas que nos rodean y determinar su actividad, si se hallan camino al trabajo, o se encuentran merodeando; si algunos están solos pero parecen comunicarse visualmente con otros de las cercanías (lo que podría indicar una bandita de rateros que esperan algún descuido y que, al sentirse observados, no nos elegirían para victimizarnos). Realizar periódicas detenciones ante vidrieras y, con una mirada rápida, percibir si alguien realiza el mismo camino que nosotros.


c) el tercer ejercicio es una continuación de los anteriores: se trata de explotar el medio para potenciar nuestra capacidad ofensiva, así es que nos entretendremos en observar elementos que nos sean útiles a esos fines en cualquier lugar donde estemos.
Por ejemplo: útiles contundentes como palos, trozos de hierro, paredes; objetos punzantes (paraguas, lápiz, taco fino, vidrios); arrojadizos (piedras, tierra, llavero) y todo lo que la imaginación pueda aplicar al objetivo.


Finalmente: se reitera que el objetivo no es andar en la calle como un loco paranoico sino que, realizar todo esto a modo de entretenimiento, llevará gradualmente a desarrollar la observación y la capacidad de estar preparados en forma natural, fijándose estos hábitos en nuestro comportamiento sin que nos demos cuenta.