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Lo mejor está por llegar

martes, septiembre 05, 2006

la cárcel del silencio

Conozco la historia verídica de una mujer que psicológicamente era maltratada por su marido. No tenía libertades, ni dinero y cada dos por tres le gritaba por algún motivo sin importancia, como la rotura de un vaso. Vivía en un estrés continuo temiendo que su marido le montara una bronca por algún asunto que ella no podía controlar. Su intimidad era violada a menudo. Tenía que cuidar su correspondencia porque si alguien le escribía o ella escribía algún correo fuera de tono, le gritarían lo traidora que es y lo egoístamente que se había portado. Le tenía miedo al teléfono cuando sonaba porque podría tratarse de alguien que fuera origen de conflicto.

A veces se quejaba a la única persona que podía comprenderla sin juzgarla, su abuelo. Pero un día su madre le regañó por contar las intimidades de su matrimonio con su abuelo porque con esto conseguía que él se molestara tanto con las cosas que le contaba la nieta que podrían tener un encuentro entre ellos en cualquier momento. Era más importante que el abuelo no se enfadara a que la nieta pudiera desahogar su sufrimiento.

En la mayoría de las ocasiones el matratado es incomprendido por los más cercanos y la víctima se ve obligada a silenciar sólo para evitar más broncas, para evitar que el abuelo se enfade, o para evitar que el marido se enfade o para evitar que los hijos o cualquier otra persona se enfade con ella o con su marido.... para el caso es lo mismo. El silencio está garantizado.

Sin embargo tenemos derecho a quejarnos se enfade quien se enfade por ser víctimas. La responsabilidad de un daño no la tiene quien lo cuenta, sino quien lo ejerce y, por lo tanto, si esa mujer se desahoga con su abuelo y el abuelo se enfada y se enfrenta al marido, quien debe asumir sus responsabilidades es el marido.

Una vez escuché un refrán que dice: "de lo que hablas eres esclavo y de lo que callas eres dueño y señor". Sin embargo creo que una mujer violada que no denuncia en la policía su violación sólo es dueña y señora de un gran dolor que muy difícilmente será superado.