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Lo mejor está por llegar

martes, abril 12, 2011

Si una gacela a la que quieres no da el paso ¿es bueno que lo des tú?

Da tanta rabia ver sufrir a la persona que quieres que a veces te apetece dar un paso que tu gacela aún no se ha atrevido: denunciar al león.


¿Sería adecuado hacerlo?


Es evidente que a tu juicio sería conveniente romper con esa relación que está destruyendo a una persona que es importante para ti (tu hij@, tu herman@, tu amig@...). Debería haber acabado ayer y para ti, la gacela a la que tú quieres, no está razonando correctamente, permanece agarrada al autoengaño. Según tu criterio, tiene todo en sus manos para poder ser libre. Sólo tiene que decidirlo. ¿Y por qué no lo hace y elige vivir con el león?

Ayer encontré un libro de leyendas y tropecé con una historia hindú sobre tres ciegos que deseaban encontrar al gran elefante blanco. Eran ciegos sí, pero confiaban en su instinto. Un día, tras años de búsqueda y constancia, lo encontraron y fueron a abrazarse al probosfidio embargados por la ilusión. El animal estaba tumbado y los ciegos se agarraron a la parte del animal que alcanzaron a tocar. Uno se agarró a la trompa, otro a la pata y el tercero a la oreja.

Después de haber vivido esa experiencia única, se sentaron a hablar de lo que habían tocado, la Gran Verdad. Uno de los ciegos se atrevió a decir que la Gran Verdad era como un brazo alargado y rugoso. Otro de los ciegos lo contradecía indicando que La Gran Verdad era como un tronco robusto y el tercero, indignado por las palabras de sus colegas, indicaba que era fina y se movía produciendo viento.

Puesto que no pudieron ponerse de acuerdo, decicieron separar sus caminos y hablar cada uno de su Gran Verdad al resto del mundo. Los tres ciegos eran honestos, pero no habían abarcado toda la verdad.

Y eso es lo que le pasa a alguien que no vive con el león y que experimenta amor hacia a una gacela que no es capaz de tomar una decisión por sí sola: no conoce toda la verdad porque toda la verdad vive dentro de la gacela, le atormenta, es su infierno, su nido de termitas interno, su miedo, su dependencia, su incapacidad para razonar por el síndrome postraumático, sus heridas del pasado, que a veces contribuyen a seguir postergando la libertad o a veces son la fortaleza de tu gacela. Sólo tu gacela conoce todo eso y abarca al elefante en toda su amplitud. Entendiendo ahora esta situación, formulamos de nuevo la pregunta:

¿Es conveniente tomar una decisión que nuestra gacela no es capaz de tomar?

Personalmente, a causa de mi propia experiencia, puedo decir que hay decisiones que sí se podrían tomar. La más acertada es arrancar a la gacela de su entorno y llevarla a otro lugar, en otra ciudad, matenerla durante un tiempo, ofrecerle servicios psicológicos, permitir que viva el duelo y prepararla para llevar una vida sin el león (ayudarle a buscar un empleo, ayudarle a adquirir una formación). ¿Quién puede hacer esto? No hay asociación, organismo, ayuntamiento u ong capaz de soportar el coste que supone esa decisión. Si tú puedes, te aseguro que sería bueno.

Otro tipo de ayudas parciales, sin embargo, pueden ser arriesgadas. Denunciar al león sin proporcionar seguridad a la gacela, es muy peligroso. Los leones no se caracterizan precisamente por respetar las órdenes de alejamiento porque no hay ley para ellos que contradiga su creencia de que son dueños de sus gacelas.

Si sólo conoces la trompa del elefante blanco, tomar una acción sin premeditar puede ser peligroso. Intenta, primero, conocer todo el elefante. A veces puede ser una cuestión de tiempo que le ocurra algo a quien tú quieres, lo sé. Sé que cada segundo cuenta porque en calquier momento puede darse una herida irreparable pero un paso en falso también puede ser fatal.

Andas en terreno irregular: ten cuidado de los pasos que des si no conoces todo lo que ocurre



Descripción de la Casa del Libro:
Este libro plantea que para cambiar la génesis de la violencia doméstica deben conocerse los procesos que la permiten, la causan y la sostienen. Para ello, se establece un abordaje interdisciplinar que abarca desde estudios en antropología social hasta la aplicación jurídica, pasando por la criminología. No obstante, consideramos que el proceso ha sido y es necesariamente estudiado en sus fundamentos por la psicología jurídica, en sus vertientes de psicología criminal y de la victimización; por ello, se centrará en la descripción en profundidad de los procesos psicosociales que los causan, potencian y reducen.

El libro pretende ofrecer al lector un conocimiento amplio de los fundamentos de la violencia doméstica, sus explicaciones, su configuración y desarrollo como agresividad humana, el marco legislativo que permite actuar contra ella, su estudio como área criminal, el papel jugado por el agresor y su víctima, los procesos psicológicos de evaluación y tratamiento de ambos, los recursos sociales actualmente disponibles, los efectos sobre los menores como víctimas indirectas durante el proceso de maltrato o incluso como sujetos sobre los cuales puede descargarse la violencia conduciendo a su muerte.

Como conclusión fundamental del libro los autores desean que el lector, iniciado o no en el tema, profesional o profano, comprenda la complejidad del proceso, la dificultad en su abordaje y su resolución, al tiempo que observe los cambios sociales, históricos, culturales, legislativos, científicos, etc. que hacen posible en la actualidad y en nuestro país una transformación de gran calado hacia la defensa de los derechos de las personas a su vida y a su integridad física y psicológica. Sin todo ello el manual carecería de sentido social y de utilidad profesional.