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Lo mejor está por llegar

domingo, febrero 26, 2012

Pero ¿qué está cayendo?


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Llevo escuchando cuatro años a gente escuchar la frase “Con la que está cayendo…” refiriéndose a la crisis como el gran obstáculo de su presente.  “Nadie tiene dinero”, “están las cosas muy mal” “ahora no es el momento de”…  cuatro años con el mismo espíritu quejoso y pesimista sobre las posibilidades de salida de nuestro futuro y no somos, ni más ni menos, que los mismos que nos creímos el cuento de que si estudiábamos mucho íbamos a encontrar un trabajo fijo y estable que nos resolvería la vida para siempre.  

Es evidente que el escenario actual ha tirado por tierra la gran creencia de nuestra vida. Ingenieros, abogados, economistas en la lista del paro haciendo cola con los que no tuvieron la oportunidad de estudiar. Es la gran tragedia de mi generación, haber pensado que con estudiar sería suficiente. Lo hicimos mal y ahora nos hemos aprendido de memoria la misma cantaleta: “es que, con lo que está cayendo”…

Pero igual que lo hicimos mal entonces, lo hacemos mal ahora llegando a la conclusión de que nos han robado el futuro y que lo tenemos todo perdido con la que está cayendo. La que está cayendo es un escenario nuevo que nos permite, por una vez en nuestra vida desde que hemos nacido los de mi generación, los de los años 70, a cambiar de concepto en nuestra vida. 

Somos hijos mimados, estudiantes eternos que pensamos que ganaremos más si estudiamos más. Cargamos sobre nuestras espaldas tantos cursos y marsters y somos tan poco valorados en un país que se cae a trozos, que no nos hemos dado cuenta de que las oportunidades no deben venir de otros que no seamos nosotros mismos.  Nos comportamos como si fuéramos fabricantes de coches cuya única tarea que ejecutamos es la de aplicar tecnología a nuestros coches pensando que así se venderán solos, y como no se venden, seguimos creyendo que el problema está en que no le hemos aplicado la suficiente tecnología. Hemos convertido a nuestros coches en grandes máquinas pero no nos hemos molestado en venderlos. Por eso nuestros almacenes se llenan de coches con mucha tecnología pero sin vender y ahora vamos por la vida echándole la culpa a la falta de tecnología, al gobierno y sus medidas, a la ausencia de escrúpulos de los bancos, a la mala suerte que tenemos y a los cursos que debimos estudiar y que no estudiamos… pero la verdadera razón de lo que nos pasa es que seguimos pensando que es otro el que nos tiene que dar la oportunidad.

El que nos tiene que dar la oportunidad somos nosotros mismos.


Tenemos en nuestra vida, más suerte que nunca. Somos grandes profesionales, tenemos mucha formación y además tenemos una red que nos permite, a muy bajo costo, ofrecer nuestros servicios por todo el mundo. Hemos aprendido inglés, francés, ahora estudiamos chino… y ni siquiera nos molestamos en buscar nichos de mercado y abrir nuestros propios negocios.  Tenemos manos, corazón y cabeza, pero no los estamos usando para nuestro presente. Se nos ha metido esa maldita frase para justificar nuestra falta de acción: “Es que, con la que está cayendo….”. No está cayendo nada más que nuestro propio sistema de creencias y lo que hay que hacer es cambiar de de sistema.

Esto que escribo en una blog que habla de “estados de fuga”, no lo hago porque me haya dado por escribir artículos de opinión sino porque el pesimismo generalizado estará ahora haciendo pensar a las gacelas atrapadas que, con la que está cayendo, no es el momento de salir a la calle porque no encontraremos trabajo ni nadie nos dará una oportunidad y además cargamos sobre nuestros hombros todas esas horribles creencias que nuestros leones han imprimido en nuestros corazones sobre lo poco que valemos. La crisis nos ha quitado la fe. Nacimos pensando que con estudiar llegaríamos muy lejos y ahora que eso se ha esfumado, es el momento de pensar que llegaremos tan lejos como nuestras manos nos lleven.

Gacela: tienes manos, tienes cerebro…. ¡no necesitas más para ser libre! Puedes llegar tan lejos como tu corazón dedida.

¡Decídelo!