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Lo mejor está por llegar

jueves, mayo 11, 2006

El síndrome de estrés post-traumático.

Este trozo de noticia que he rescatado de Europa Press puede ser un buen ejemplo para explicar una serie de cosas que nos pasan cuando vivimos de cerca la violencia:



<<(...)"SUS OJOS ME PERSIGUEN

Sin embargo, el testimonio que sumió a la Sala en un silencio sepulcral fue el ofrecido por la auxiliar de clínica Lucía Socorro C.R. que, sin poder contener el llanto, explicó ante el juez cómo la imputada acuchillaba a su compañera Carmen F.C., quien gritaba desesperadamente sin que ella pudiera hacer nada para evitar el ataque que estaba sufriendo.

La testigo, que desde que presenció los hechos ha pasado por la consulta de varios psiquiatras, algunos de los cuales no han podido tratarla al alegar que su caso "les viene grande", pidió ver los ojos a Noelia de Mingo ya que, según dijo, su mirada le persigue. "No puedo vivir con los ojos de Noelia en la cabeza. He tenido intentos de suicidio porque no puedo con mi vida. Soy un muerto viviente desde que presencié aquello y la culpa por no ayudar a mi compañera me persigue", subrayó Lucía Socorro, quien apuntó que la médico residente era una persona "rara" que debía tener "mucha sangre fría" para comprar un cuchillo y "hacer lo que hizo".(...)>>


Yo no soy psicóloga pero cuando uno se encuentra con una situación violenta puntual, (por ejemplo, cuando está en un enfrentamiento con un conductor, o con un desconocido en la cola de una caja porque se ha colado o cosas así...) se produce un estado de tensión que permite tomar decisiones rápidas y no vacilar. Se acelera el corazón, la circulación sanguínea, se contraen las pupilas, se genera adrenalina... todos estos síntomas son reacciones que el organismo genera para poder enfrentarnos a estas situaciones de forma efectiva, o bien enfrentándonos o bien huyendo, como le ocurrió a Lucía, la enfermera hace tres años.

Todavía se siente terríblemente culpable por haberse escondido y no haber atendido a su compañera Carmen. Sin embargo, aunque ella hubiera dado prioridad en su escala de valores, esa situación en la que su vida estaba en juego, su cerebro es más rápido para tomar medidas de autoprotección. Nunca hubiera podido evitar esconderse en una ducha mientras su compañera Carmen era apuñalada. Y eso es algo que tiene que asumir y tiene que aprender que ella fue víctima también y no verdugo y que la culpa que le atormenta no debería existir.

En situaciones de maltrato continuado, este estado se repite continuamente. Eso que atormenta a Lucía o la propia Carmen, que no puede ver ni siquiera un cuchillo y que afirma que no puede hacer nada sola, que depende todo el mundo,etc, se llama "síndrome de estrés post-traumático".
En una mujer que vive con un hombre que a diario o de forma continuada la introduce en estados de estrés provocados por una violencia rutinaria y gratuita, genera un estado de alerta continua que no permite superar ese estrés post-traumático de forma natural, no tiene perídodo de duelo mientras siga viviendo con él, no supera la tensión, no tiene la oportunidad de volver a confiar en las personas, tampoco puede librarse de una culpa exagerada y su cerebro sigue tomando decisiones rápidas adormeciendo aquellos pensamientos que se generan en estados relajados. Por eso carecen de una memoria efectiva, tienen problemas de sueño, no pueden dejar de pensar en lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que pasará. Viven paralizadas y a largo plazo van generando enfermedades cardiovasculares e incluso pueden desarrollar enfermedades terminales. Los sentimientos tienen un gran poder sobre todo lo que nos rodea.

Mucha gente piensa que las mujeres que son maltratadas son tontas porque aún siendo golpeadas o insultadas persisten en quedarse con sus maltratadores pero no saben que hay muchos factores que favorecen un vínculo de dependencia casi indestructible con el maltratador y entre ellos está el hecho de que la lógica se ve reducida a un instinto de supervivencia que niega el maltrato sólo para que la vida no sea un infierno como el de Lucía.
Mañana hablaré del resto de factores que atan a una víctima a su maltratador.