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Lo mejor está por llegar

jueves, noviembre 11, 2010

Cómo ayudar a un familiar que vive con un león

Cuando entra un león en casa, resulta muy difícil saber lo que hay que hacer con nuestra gacela en apuros y esto ocurre porque nunca se nos ha preparado ni para afrontar una relación dolorosa ni para ayudar a alguien que la está sufriendo. La primera reacción que tenemos es la de exigir a nuestra gacela que haga algo. Le recriminamos que esté aguantando algo inaguantable. El problema es que nuestra gacela, aunque aparentemente la veamos libre para elegir... no lo es tanto y no podemos comprender que con esas exigencias no ayudamos en nada. Para decirlo metafóricamente es como su fuéramos a la cárcel a visitar a un familiar que llora porque está encarcelado y le decimos: "Eres idiota, si no te gusta estar en la cárcel, pues sal de ahí". Evidemente si le dijéramos eso a un preso, él te contestaría: "¿Y cómo salgo?"

Exigir, apremiar, obligar... nada de eso sirve con una gacela. Para lo único para lo que sirve es para que se sienta peor y cierre las puertas de tu ayuda porque le está provocando más dolor. Jamás le digas que es tonta por aguantar, que es sumisa, que está haciendo el idiota al lado de la persona que le está haciendo daño: eso ya se lo dice a sí misma (o a sí mismo) todos los días.

La actitud más adecuada para ayudar a la persona que queremos a que no sufra es la de tener paciencia e insistir positivamente en que puede apoyarse en nosotros. A continuación detallo una lista de todas las cosas que puedes hacer para ayudar de forma efectiva a tu gacela en apuros:

1. Lee todo lo que puedas sobre el maltrato. Busca libros de referencia serios. Para empezar, te recomiendo a Hirigoyen cuyo libro "El acoso moral" puedes encontrarlo en esta misma blog.

2. Todo lo que descubras sobre el maltrato, házselo saber pero sólo para que tu gacela tenga la información necesaria para comprender lo que le pasa.

3. Comprende sus ciclos: muchas veces la verás decidida a salir y al cabo de pocas horas la verás decidida a volver: tienes que entender que forma parte de los ciclos que vive una gacela con su león. No son ciclos en vano. En cada ciclo hay una herida más y el cúmulo de heridas es lo que ayuda a tu gacela a entender que esto no va a solucionarse.

4. Recuérdale siempre que puedas, que en tí encontrará consuelo, ayuda y un hogar donde volver... sin recriminaciones. Las gacelas tienen por costumbre no pedir ayuda a sus familiares cercanos.

5. No te enfrentes al león porque a tu gacela le pones en un aprieto.

6. Dile a tu gacela, constantemente que no te da miedo lo que a ti te pueda hacer el león. Muchas gacelas tratan de solucionar por sí mismas el problema para no dar problemas a sus familiares.

8. Paciencia, paciencia, paciencia y paciencia.

9. Ayúdala a urdir un plan de fuga. Maletas, casa donde acogerse, dinero...  pero hazlo cuando la veas decidida y díselo constantemente: cuando decidas irte, dímelo y organizamos un plan de huida.

10. Insisto: paciencia, paciencia, paciencia y paciencia.