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Lo mejor está por llegar

sábado, julio 16, 2011

Cuando ya no hay león, tampoco debe haber gacela.

La gran pregunta de las gacelas, cuando viven con sus leones es si las personas con las que comparten techo son o no son leones. Necesitan saberlo porque, si es así, tienen que dejarle. Pero realmente no necesitan saberlo porque les basta con ese alto grado de infelicidad que sufren para darse cuenta de que no tienen por qué vivir con la persona que les hace daño.

La gran pregunta de las gacelas, cuando han dejado de vivir con sus leones, es si están condenadas a toparse siempre con leones. Se creen genéticamente condenadas a atraerlos a su vida como si fueran trágijos imanes.

Muchas gacelas, reúnen todas las malas personas con las que han topado en su vida, y crean una ley irrefutable para ellas: la ley de la condena a ser gacela. Pero, al igual que no necesitan preguntarse si viven con un león cuando sufren una relación dolorosa, tampoco es necesaria esta ley en sus vidas.

fuente de la foto
A la vuelta de la esquina, siempre puede aparecer un león. Da igual que estés genéticamente predispuesto. No importa si haces un repaso en tu pasado y crees que coleccionas leones. A la vuelta de la esquina aparecerá aunque nunca hayas vivido ese estado de fuga.

Es una cuestión de azar. Cualquiera, incluso hasta los leones, pueden toparse con un león más fuerte que ellos.

Cuando uno va por la calle y de repente alguien le pide fuego y resulta que ese alguien es un psicópata asesino en serie, nadie se cuestiona el hecho fortuito de que la víctima iba por el mismo camino que el asesino y simplemente tuvo mala suerte.

Pero cuando hablamos de maltrato, hasta los psicólogos se atreven a decir que el problema está en que la gacela actúa como gacela y los leones se ven irremediablemente atraídos por ellas.

En absoluto es así. No tiene nada que ver con lo que has aprendido en tu vida, ni tiene que ver con la forma en que te han tratado tus padres, ni las carencias del lugar de donde provienes. Cuando tropiezas con un león, tropiezas y punto. No hay condena. No hay predisposición. No hay genética que soporte esa situación azarosa. Si supieras además que en este planeta hay superpoblación de leones, entenderías que el azar además cuenta con una probabilidad favorable. Topar con un león es lo más fácil del mundo. Caer atrapad@ en sus garras no es una cuestión de atracción fatal. Le puede ocurrir al más inteligente de los seres humanos, al más preparado, al más fuerte, al más valiente.

Ahora bien, tu pasado, que no es el imán de los leones, te puede hacer una mala jugada por la manera en que te ha enseñado a ver este desastre fortuito:

fuente de la foto
Dos personas se pierden en un bosque. Una de ellas tiene conocimientos de supervivencia. A la otra le dan miedo los escarabajos. ¿Quien crees que saldrá? Yo creo que saldrán las dos personas porque las dos personas tienen en su naturaleza el instinto de sobrevivir, pero quien sabe en qué medio se mueve tiene una ventaja sobre quien nunca ha recibido esa formación y tardará menos en salir. Sabrá donde encontrar alimento y agua. Sabrá dónde se puede refugiar. Sabrá cómo actúan los animales salvajes cuando se encuentran a un ser humano.

Y, llevada esta metáfora a los "estados de fuga" he de decir que tardan menos en huir de sus leones, quienes saben cómo funciona el mecanismo y, lo más importante, quienes aprenden que NO HAN NACIDO PARA SER GACELAS.

Es verdad que una gacela tiene que construir algo en su corazón muy importante pero la hipótesis formulada no es "estás predispuest@ a que te hagan daño y tienes que cambiar para evitar esa predisposición". No, esa no es la fórmula. La fórmula adecuada es:

"Hay muchos leones en la selva. Tantos, que es fácil encontrárselos de frente. Pero tú no eres una gacela indefensa. Sabes correr y tienes instinto de supervivencia. No estás predispuesta a nada. Es purzo azar. Pero si te encuentras con un león, sabrás qué hacer".

No analices tu pasado. No inventes leyes irrefutables. No culpes a tu familia, ni a tus genes, ni a tu inteligencia o conocimientos.

Todo lo que te da miedo es vencible. Simplemente plantéate cómo vencerlo.