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Lo mejor está por llegar

También puedes encontrarme en el programa radiofónico "lo Mejor Está por llegar" que se emite en Radio Albolote los Viernes a las 9.30. En este enlace puedes escuchar los programas que ya se han emitido:

martes, noviembre 29, 2011

Las fases de la despedida

Fuente de la foto
Como ya comenté en otros artículos, participo en foros relacionados con el estado de fuga y en algunas ocasiones he encontrado temas que me sirven para escribir aquí. Lamentablemente también encuentro participacionesde otros leones que echan más basura sobre el corazón dañado de las gacelas.Encuentro violencia en los foros, algo que me parece deleznable porque la mayoría de la gente que participa en esos foros realmente va buscando una ayuda que necesita urgente y desesperadamente. La falta de sensibilidad de las personas que participan contestando a esos foros con una crueldad, a veces, denunciable, me deja fría. 

Concretamente, quiero hablar del caso de una persona  que ha inspirado el tema del artículo que tengo intención de escribir. Esta persona le escribe una carta airada a su león desahogándose de toda la rabia contenida. Se trata de una gacela que acaba de dejar a su pareja y ésta se lo está poniendo difícil y a veces, para soltar adrenalina, le escribe cartas a su ex-pareja. En una de esas cartas, la gacela comenta que su relación ha durado 30 años. Yo quería escribir sobre la ira de esa carta y lo importante y positiva que me parece al pertenecer a una serie de fases que quiero enumerar más adelante, pero al buscar de nuevo información sobre la carta, fue entonces cuando me encontré un comentario de otra persona que le contesta algo parecido a esto:

Dices que llevas 30 años con él ¿quiénes entonces la demente?

Este tipo de comentarios no sólo no ayudan sino que hacen un daño profundo a personas que se lo cuestionan todo. Se cuestionan si han hecho bien, si van por buen camino, si son ellas los verdugos o las víctimas... no hay nada claro en sus horizontes y necesitan tiempo para ver las cosas con claridad. No sólo es cruel este comentario sino también tremendamente inoportuno y dañino.

Aún en el caso de que la intención no fuera la de causar daño, no entiendo entonces la intencionalidad de esta forma de herir. Podría darse el caso de que las personas que escriben estas frases hirientes pensaran que instigando a las gacelas, éstas van a reaccionar positivamente pero las gacelas han vivido con un instigador durante años. Lo único para lo que les va a servir este comentario es para sentirse mal con ellas mismas. Las personas que escriben su desesperación, necesitan un lenguaje positivo y creativo, no insultante y falto de inteligencia.

Volviendo al tema del que realmente quería escribir, esa carta de rabia me inspiró para enumerar las fases por las que se pasa una vez rota la relación. Estas fases que voy a describir están basadas en mi propia experiencia, no vienen de ningún libro ni de ningún estudio pero creo haberlas intuido algunas veces en las personas con las que me encuentro y que han roto con sus parejas violentas.  He deadvertir que estas fases se producen de forma natural si es posible romper de una forma definitiva con los leones pero hay gacelas que no lo puedenhacer, o bien porque tienen hijos en común, o bien porque sus leones son demasiado violentos, son delincuentes y persiguen a sus parejas con la idea de hacerles un daño extremo e incluso matarlas y en este último caso, impera el miedo, lo que impide que se sucedan estas fases.

Si insisto en hablar de ellas es porqueen muchos casos, las personas que se separan de sus leones, sufren una serie de sentimientos cotradictorios que les desborda y quiero que entiendan por lo que están pasandoy sepan que pronto todo eso que les desconcierta será superado.

Estas son las fases:

1. Ruptura de la dependencia y por lotanto vacío (duelo)
2. Odio
3. Libertinaje
4. Miedos
5. Libertad verdadera.


En la primera de ellas, la más difícil, diría yo, es cuándo se produce el duelo. No por difícil resulta larga. Muy por el contrario, esta fase puede ser cortísima por una razón: porque ya se vive en duelo durante los últimos años de relación. Cuando se ha roto la relación ha sido después de varios intentos fracasados donde el vacío es tan grande que las gacelas vuelven a dar oportunidades a sus sollozantes leones que se les acercan de rodillas implorando piedad  y pidiendo volver.

Es tiempo de muchas dudas y especialmente dudas sobre la fortaleza de nuestra propia decisión. Hemos vuelto tantas veces después de romper que tenemos mucho miedo a caer de nuevo en la trampa. Además, el león no deja de atosigarnos. A veces nos llora, a veces nos implora, a veces actúa de forma abusiva o violenta, amenaza o promete cambios...si nos llama, nos angustiamos. Si no nos llama, nos sentimos culpables. En esta fase mi más ferviente recomendación es la de mantener contacto cero con los leones. Si hay asuntos  por resolver, es conveniente dejárselos a intermediarios que actúen en nuestro nombre (abogados, familiares...). Cambiemos de móvil o apaguemos el nuestro. Cerremos todo tipo de comunicación. Es imprescindible hacerlo para poder mantenernos firmes en nuestra decisión y poder pasar esta fase cuanto antes. Una vez superada, ya no se vuelven a tener dudas nunca más y ya digo que es corta. Su duración aproximada es de tres a cuatro meses. No se necesita más tiempo para desintoxicarse.

En la segunda fase, que es donde se encontraba la persona que escribía aquel foro de aportaciones ajenas desafortunadas, empieza la fase del odio. Es la fase en la que uno, después de haber sufrido tanto y haberse despejado las dudas sobre nuestra parte de responsabilidad en el asunto (que es ninguna porque si la la otra persona no fuera un león todo habría ido de perlas), se da cuenta de que vive con un sinnúmero de heridas no restituidas. Uno desea que le pidan perdón pero eso no ocurre ni ocurrirá jamás y entonces la herida cicatriza mal. Nuestro corazón  siente impotencia y por primera vez en mucho tiempo empezamos a ver las cosas claras. La culpa no era nuestra, era del león, ni más ni menos y el león no ha hecho absolutamente nada para resolverlo. La fase del odio es necesariay positiva aunque no lo pareza porque cierra de una vez por todas la sangría de la duda y nos posiciona de cuajo en un punto de partida donde ya podemos empezar a  luchar por lo que es nuestro, por nuestros derechos, nuestras pertenencias, nuestros hijos y nuestra posición en esta triste historia.Odiar, en este caso, es bueno.

Pero poco a poco se va disolviendo el odio y entonces descubrimos algo maravilloso: que podemos hacer lo que queramos, que ya no hay grilletes, que podemos coger el coche y plantarnos en Asturias, por ejemplo (digo Asturias porque eso es lo que yo hice la primera vez que fui consciente de la libertad). Entonces podemos hablar con quien nos da la gana, podemos hacer lo que nos da la gana, podemos irnos de juerga si queremos, podemos hablar con alguien del sexo contrario sin ser tachados de delincuentes, podemos comer lo que queremos, dormir cuanto queramos, limpiar cuando nos dé la gana y dejar de limpiar incluso si eso es lo que queremos. Esta consciencia de la libertad es la más maravillosa sensación que yo he experimentado en mi vida y a la que llegarás cuandolo consigas. A veces la libertad será algo tan sencillo como ir a ver a los padres o reanudar la buena relación con los hermanos. A veces la libertad es sencilla porque las prohibiciones han sido excesivamente crueles. Aveces te bastará sólo con buscar trabajo o recuperar un amigo o saludar a un desconocido en el ascensor.... y no sólo saludarle sino hablarle del tiempo e incluso iniciar una conversación.... ¡guau! A esta fase la llamo libertinaje porque no hay límites. Podemos llegar tan lejos como queramosy es tan maravillosa como quitarse unos zapatos de plomo dentro del agua y sentir de pronto que flotamos. Pero también es una faceta loca donde nos vamos al punto contrario de lo que hemos vivido. Nos descentramos un poco, perdemos nuestras rutinas y suele coincidir con la fase en la que ha terminado el proceso de divorcio y hemos solucionado todas los asuntos pendientes que teníamos que resolver para finiquitar la historia. Descansamos por fin y nos alocamos un poco. Es maravilloso pero también difícil de mantener en el tiempo y poco a poco nos vamos sosegando y volviendo a una etapa más tranquila.

Entonces comento que le sigue una fasede miedo. Estos miedos no son como los de la primera fase. No se tiene miedo a perder la voluntad, a no ser firme.
A lo que se tiene miedo es a volver a caer de nuevo en ese infierno, a que alguien pueda atraparnos otra vez y a veces se producen situaciones que no podemos evitar de vulnerabilidad con terceros que a lo mejor no son nuestra pareja pero sí pueden ser nuestros compañeros de trabajo o nuestros vecinos porque resulta que leones hay demasiados, muchos y aparecen como setas en un campo mojado. Entonces salen a flote todos los miedos otra vez porque nos creemos víctimas en potencia, futuras gacelas de los leones que puedan aparecer en nuestra vida. Desconfiamos de todo el mundo. Queremos tener otras oportunidades pero no las cogemos porque tememos que el otro pueda ser un león encubierto. No nos fiamos de las sombras y así tampoco somos felices.

Cuando concluimos precisamente eso, que para apostar por la felicidad hay que aprender de nuevo a confiar (aunque con más criterio y más conocimientos), y que descubrimos que podemos abstraernos de las agresiones cotidianas de las personas con las que nos encontramos por el camino, es entonces cuando encontramos la verdadera libertad y sentimos que nuevamente podemos tener una vida normal, sin sobresaltos ni miedos y sin vulnerabilidades. Ya no somos las mismas personas. Jamás lo seremos.

Pero lo que hemos superado y aprendido no tiene precio.