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Lo mejor está por llegar

domingo, mayo 06, 2012

La luz que vemos después de la fuga

Lo único que recuerdo de mi propia historia es confusión, es la de vivir siempre dudando si estaba haciendo o no lo correcto. Es curioso que en una relación entre un león y una gacela sea siempre la gacela la que se cuestione la legitimidad de sus actos cuando no es la que provoca esa situación de infelicidad que ronda a la pareja.

Yo me sentía como si anduviera en corrientes enfrentadas y estuviera a merced de la más fuerte, según el momento. Unas veces me empujaba una corriente con fuerza diciéndome claramente que lo que me estaba pasando no era bueno, que la persona que tenía a mi lado, era un terrorista violento, un león con fauces aterradoras. Y en otras ocasiones, dudada de si realmente era acertada mi visión de las cosas, si no sería que estaba exagerando, si en el fondo sólo era una persona buena con exceso de carácter o que a lo mejor no entendía que detrás de mis supuestos pecados no había un ápice de maldad... pero poco a poco las heridas eran más claras, más profundas, más dolorosas y se traducían en sentimientos de odio y miedo. Me convertí en una persona desconocida para mí misma, acostumbrada a tener un carácter afable, sin iras, optimista… Gracias a Dios, he vuelto a ser así.

Al salir de esa situación, con el tiempo, de repente lo empiezas a ver todo claro. Tu cerebro ya no está influido por  sustancias tóxicas creadas por él mismo para autodefenderse. Ya no hay adrenalina en nuestras venas y poco a poco nos vamos invadiendo de serotonina. Por eso pensamos más claramente.

El olvido también ayuda. Cuando pasan los años y todo se ve con distancia, se olvidan muchas cosas buenas y malas. Sólo queda lo que de verdad creó una herida profunda y nos permite ver la gravedad de lo ocurrido. Podemos autodiagnosticarnos con mucha más eficacia y podemos llagar a la conclusión de que realmente estábamos conviviendo con una persona que no era conveniente, que está mejor lejos de nuestras vidas. Además nos sucede algo muy importante: nuestra experiencia nos permite crear patrones de violentos con más rapidez y certeza que antes.

Ya sabemos qué gestos no hay que ignorar, qué actos no hay que perdonar y qué grado de crueldad se esconde detrás de las palabras. Por suerte o por desgracia, hemos desarrollado un instinto que nunca debería ser necesario pero que ahora es valiosísimo. Con él podemos diagnosticar no sólo la relación que hemos vivido sino todas las relaciones que hemos tenido en nuestra vida con parejas, amigos, compañeros de trabajo y familiares desde un patrón que antes desconocíamos.  Una experiencia así, te permite revaluar el pasado, descubrir a las personas buenas que nos acompañan y las personas malas que tenemos que alejar de nuestras vidas y hasta podemos anteponernos en el presente a los actos violentos.

Cuando tu vida está invadida de leones, no es fácil ver con claridad lo que está ocurriendo y debes ser paciente contigo mism@ no te lances más piedras, que ya se encargan de hacerlo quienes no te comprenden y tu propio león y sí, es cierto, aquellos que no son capaces de comprender esa dualidad que te atormenta, no es necesario que los escuches porque lo único que vas a encontrar por parte de ellos sólo son razones para que te sientas peor. Aparta de tu lado quien te llame estúpid@ porque estás aguantando una situación inaguantable.

Es muy lógico no ver el horizonte cuando tienes un gran obstáculo en tu vida que te impide hacerlo.  Una fórmula que te puede ayudar es la de apartar de lado todas las dudas, dejarlas sin resolver y preguntarte por lo que sientes en este momento y lo que sientes es que te están haciendo daño y no debería ser así. Que estás sufriendo y que quieres vivir en paz, ser feliz y dejar de lado esa amargura que te está atormentando. Da igual si el otro es bueno o malo, si está estresado, si le entiendes o no le entiendes… todo eso da igual porque no eres responsable de los actos ajenos. Lo único que importa es tu propio corazón. Si tu corazón no es feliz, tú no funcionas.

Escúchate a ti mism@ porque la verdadera respuesta está dentro de ti. Tu espíritu funciona igual que tu cuerpo. Cuando tu cuerpo tiene un problema, le envía dolor a tu cerebro para que sepa que hay algo que no funciona bien. El dolor es el síntoma más claro de una enfermedad, una herida, una hemorragia… cualquier cosa que está agrediendo tu cuerpo y que tienes que darle solución cuanto antes. Si no existiera el dolor físico, moriríamos antes.


Pues el caso es que tu espíritu funciona igual, cuando sientes dolor es que algo en tu vida requiere solución y normalmente sueles saber qué es lo que te produce esa angustia igual que sabes perfectamente dónde te duele algo. Por tanto, si somos sinceros, sabemos que la fuente de dolor está en esa persona que está a nuestro lado. Si no estuviera cerca de nosotros, sabemos perfectamente, que dejaríamos de sentir dolor. Por tanto, olvida la confusión y céntrate en esta certeza.

fuente de la foto
Es momento de dejar de angustiarte por las dudas. Apártalas todas de tu mente y ten claro sólo una cosa: que quieres vivir con paz. Ponte  como objetivo conseguirlo, trabajar a diario para alcanzar la paz… cuando tengas paz… todas esas dudas encontrarán respuesta y se acabará la confusión.

Después de la fuga, vendrá la luz, te lo aseguro.