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Lo mejor está por llegar

martes, abril 23, 2013

Te lo rompo



Fuente de la Fofo
Todos, en algún momento, tenemos momentos de ira con un objeto. Le damos una patada al coche si nos deja tirados, pegamos un portazo en un momento de enfado. La ira sobre los objetos indica cierta frustración hacia lo que nos rodea y en momentos álgidos, esa ira sale. A veces incluso es buena, siempre es mejor darle una patada al coche que retener toda esa frustración y rabia. 

No obstante, aunque todos hayamos liberado rabia en algún momento de nuestra vida, los hay que tienen demasiada rabia y poquísima resistencia a la frustración. No solemos soportar la violencia extrema sobre los objetos que otras personas ejercen en un momento de ira. A veces, el nivel de violencia sobre dichos objetos es tan extrema que podríamos llegar a pensar que en realidad ejerce la violencia sobre ese objeto para no hacerlo sobre las personas... sin embargo, aún así, ésta violencia fortuita sobre un objeto en un momento de ira o frustración no es la más preocupante de todas. 

La ira fortuita da miedo, pero sólo es ira

La violencia más preocupante de todas sobre un objeto, a veces, ni siquiera parece violencia. No se rompe con ira ni espectáculo e incluso, el león, ni siquiera necesita que seas observador(a) de su acto violento.  A veces lo hace a escondidas para que tardes en descubrir la rotura porque, lo que buscan al romper un objeto, es romper tu propio corazón. Eso ya no es ira: es perversión. 

Buscan objetos que aprecies por motivos sentimentales: tu piedra de la suerte, el anillo que heredaste de tu abuela, la vajilla que te regaló tu madre, el vestido que te compró tu amiga del alma... son hábiles en buscar tus objetos amados para destruirlos con el fin de destruirte a ti. Tienen celos de esos objetos. Los odian.  Por eso los destrozan.  

No siempre son objetos amados. A veces son objetos necesitados: el libro que estás estudiando para ascender en tu trabajo, una caja de bombones que te han regalado y que comes lentamente, uno a uno,  hasta que un día encuentras la caja medio llena en el cubo de la basura...

La intención no es otra que la de hacer daño. 


Buscan excusas para hacerte ver que tú eres responsable de esos objetos y, que si los han roto o tirado, es porque estaban en medio, los descuidaste, son viejos o no parecían tan importantes. Ellos saben que sí lo son porque... si no, no habrían invertido toda su perversa energía en destruirlos.