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Lo mejor está por llegar

sábado, agosto 13, 2011

¿Cómo nos fugamos si el que se tiene que ir es el león?

Sé lo que me vas a decir, que la única solución que ves posible es denunciarle y no piensas hacerlo. Bueno, es una opción que debes considerar. Tendrías una ayuda externa más eficaz que tu soledad para que tu pesadilla termine de una vez por todas. Cuando tu león vive en tu casa, y no quiere irse y dejarte en paz de una vez por todas, parece viable utilizar este único recurso, el de la denuncia y habrá casos que son claramente denunciables y que las gacelas tendrán razones suficientes para meter a sus leones entre rejas. En la ley está la opción más útil.

Lamentablemente hay que contar con el hecho de que no todas las gacelas desean denunciar ni todas tienen la ley de su parte para hacerlo. Así que volvemos de nuevo a formular la pregunta con más desesperación que antes: ¿Cómo hacemos para que nuestro león se vaya de nuestra casa?

Al buscar una respuesta, me he acordado de un artículo que escribí en esta blog y que te dará una idea de lo que podemos hacer al respecto pero he de advertirte que sólo puede ser útil si tu león es violento con palabras. Si es amigo de la violencia física, entonces podría ser peligroso lo que te voy a recomendar (para este segundo caso, quizá sea mejor que huyas y luego reclames tu casa cuando te sientas valiente para hacerlo).

El artículo es éste: "La campaña publicitaria de tu león". En él explico cómo funciona el sistema de los leones para derrumbar a las gacelas. Es un sistema tan útil que puede servir también para hacer que un león se vaya y consiste en repetir hasta la saciedad lo que deseas que el otro crea como si fuera una certeza.

Simplemente insiste hasta el aburrimiento que deseas que se vaya. Aprovecha cualquier oportunidad para decirlo: "quiero que te vayas", "lo que hay entre nosotros no funciona". Es más, pónselo fácil. Búscale un sitio adonde ir porque tu león no lo va a hacer: mira anuncios de habitaciones de alquiler, pregunta a alguien de su familia que esté dispuesto a acogerle.
De la misma forma que les recomiendo a las gaceas que pueden ejercer la huida (porque la casa no es suya) esconder sus maletas hechas para cuando tomen la decisión, haz tú lo mismo: hazle la maleta para que sólo tenga que cogerla e irse.

Instígale continuamente. Dile que deseas romper la relación, que ya no le quieres, que deseas que se vaya por el bien de los dos, para que no sigáis sufriendo. No te preocupes por las discusiones que surjan a raíz de esta campaña publicitaria. Las discusiones son tu aliado, te ayudarán a mantenerte firme en tu deseo de que se vaya de tu lado y además, puesto que no las puedes evitar hay algo que sí que puedes hacer: provocarlas.

Normalmente las gacelas tienen tanto pánico a una nueva discusión que hacen lo posible y lo imposible para evitarlas. Pero para que tu león se vaya debes hacer justo lo contrario: insistir, provocar, discutir. Controla tú el tiempo de guerra. No le dés ni un minuto de tregua y no alimentes sus provocaciones. Cuando surja una discusión llévale siempre a la misma conclusión: "¿Ves? Está claro que no podemos seguir viviendo juntos. Deberías irte." y cierras el diálogo ahí para que tu león sepa que cualquier discusión que inicie va a acabar de la misma forma: "tienes que irte". Con esta actitud, eres tú quien controla. Tú provocas la guerra y tú la cierras y siempre con la misma frase: "¿ves? esto no funciona"

Una vez escuché a una psicóloga decir que a los niños hiperactivos había que darles cafeína. Aquella afirmación me dejó asombrada porque a simple vista ¿no parecía una contradicción?. Cuando me lo explicó le ví tanto sentido que no entiendo por qué no se ha hecho en el pasado. Tiene que ver con la tolerancia en las drogas.

La tolerancia es un término asociado a la adicción a una droga. Implica que, con el tiempo y un consumo continuado, se necesite más cantidad para que la droga produzca el mismo efecto en cada ocasión. Esto es debido a que el cuerpo, que es sabio, adapta su organismo para encajar ese cambio tan agresivo que produce la sustancia adictiva.

Si a un niño hiperactivo le damos cafeína de forma continuada, con el tiempo necesitará más cafeína para estar igual de activo y por tanto, al retirarle la misma, su organismo estará tranquilo y sosegado.

Es increíble cómo algo que puede ser un problema para cualquier otro adicto es una curación para un niño que no puede estar quieto ni un minuto.

Volviendo al caso que nos ocupa, un estado de guerra continua elevará tus umbrales de intolerancia a la adrenalina, te servirá como campaña publicitaria y además tendrás grandes razones para hacer lo posible para que todo esto acabe.

¡Echale de tu casa y de tu vida!
Te parece dura la frase ¿verdad? Lo sé. Además sé lo que me vas a decir, que no puedes hacer eso, que tu león no tiene adónde ir, que necesita ayuda y sólo tú puedes prestársela. Pero eso es una creencia que ese león ha imprimido en ti para que no puedas hacer nada al respecto. En realidad tu león no te necesita. Puede valerse por sí mismo. Si es lo suficientemente inteligente como para tener a una gacela prisionera en su propia casa, lo es también para buscarse las habichuelas.


fuente de la foto
Si le echaras de tu vida, se buscaría a otra gacela con casa a la que sacarle la sangre,  antes de que pudieras decir adiós. No es ningún inútil, ni tiene mala suerte, ni la vida está difícil, ni la crisis le impide encontrar trabajo, ni tú tienes la culpa. La situación de tu león la ha elegido tu león. Ha elegido no buscar trabajo o tener expectativas demasiado alejadas al mercado laboral. Ha elegido apoltronarse cómodamente en tu casa y criticarte todo y gritar si le exiges que busque una fuente de financiación. Tu león ha elegido ser un desvalido para que tú seas su héroe (o heroína). Todas las relaciones entre león y gacela tienen algo de ese vínculo tan indestructible. Rompe ese vínculo y tendrás más posibilidades de vivir en libertad.